Le Corde Sensible. Magritte

Le Corde Sensible. Magritte
Le Corde Sensible. Magritte, 1960

lunes, 19 de octubre de 2015

¿Me puede ayudar un Psicólogo Coach en la búsqueda de un nuevo empleo? ¿En qué?



La búsqueda de empleo, bien sea porque no tenemos uno actualmente, o porque se desea cambiar de ocupación y/o empresa, a veces se dificulta por la presencia de ciertos aspectos. 
A veces, lo que falta es una “brújula”, saber hacia dónde quiero o puedo dirigir mis pasos y/o mi carrera profesional. Por otro lado, la carencia de ciertas habilidades y conocimientos en búsqueda de empleo, porque no nos hemos visto nunca en esa situación…. Surgen muchas preguntas: ¿Cómo se hace un CV adecuado? ¿Y una carta o mail de presentación? ¿Dónde busco empleo? ¿Qué es adecuado hacer y responder en una entrevista de empleo? ¿Qué se busca en una dinámica de grupo? ¿Qué es eso de buscar empleo en redes sociales?.. Y otras veces, las barreras que bloquean son más emocionales: miedo a no encontrar el trabajo ideal, a arriesgar el presente por un futuro incierto, al rechazo en una entrevista, a no encajar en un nuevo puesto …. 
Es evidente que nadie va a conseguir un trabajo por ti, pero un Psicólogo Coach especialista en Recursos Humanos puede ayudar en muchas áreas:

Fuente
1.- ¿Qué trabajo busco? “Si no sabes a qué puerto vas, ningún viento te será favorable”, decía Séneca. Muchas personas dicen “yo trabajo en lo que salga, no me cierro”…  ¿Cómo se busca empleo en una dirección si no hay dirección? Ese tipo de enfoques suelen hacer que la persona “dispare a todo lo que se mueve”… y como no tiene habilidades y conocimientos para todo, no sólo es poco probable que encuentre trabajo, si no que además es bastante probable que muy pronto aparezca la frustración y deje de buscar.

Por otro lado, es importante saber qué sabes hacer, a qué te quieres dedicar, y ubicarlo dentro de las posibilidades reales. Si ya tienes los conocimientos y habilidades necesarias, pasarás al paso siguiente; pero si no, quizá hay trazar un plan si en este momento no tienes las capacidades necesarias para hacerlo. 

2.- Qué vías de búsqueda puedo utilizar: Otro aspecto en el que te puede ayudar es en buscar las mejores vías de búsqueda de empleo. Cada profesión tiene sus propias vías; se puede encontrar empleo de camarero en infojobs, por supuesto, pero es más probable si vas en persona a visitar potenciales empleadores…. Otras profesiones funcionan mejor a través de redes sociales, y desde luego en estos tiempos es muy importante la gestión de contactos, el Networking… El asesoramiento en vías de búsqueda, y entrenamiento en habilidades de gestión de contactos y networking, pueden ser muy útiles.

Fuente
3.- Asesoramiento en las diferentes fases del proceso de Selección: Desde la redacción de currículums y cartas/mails de presentación, hasta la preparación para las pruebas y entrevistas de selección. No se trata de “aprender a engañar” al seleccionador; el primer interesado/a en encontrar un trabajo que realmente te encaje debes ser tú. Pero si  se puede aprender a dar “tu mejor cara”; lo mismo que si un día salimos por ahí con la intención de “ligar”, probablemente nos arreglemos con la idea de dar la mejor imagen posible, aquí se trata de lo mismo, tanto física como psicológicamente, sin dejar de ser tú. Un asesor puede ayudarte a identificar y potenciar tus “puntos fuertes” para resaltarlos en el proceso de selección, así como a preparar respuestas adecuadas a preguntas “delicadas”.

4.- Gestión de barreras emocionales: A veces sabemos hacer todo lo anterior, y lo que nos bloquea son nuestras emociones y pensamientos; los “y si”s nos bombardean, el miedo al rechazo, o a no encontrar el puesto deseado, hacen que nos quedemos “pegados” al sitio y no avancemos en el camino de lo que nos importa… un Psicólogo Coach también puede ayudar en esto, entrenando en habilidades de gestión emocional.

Lo realmente importante es detectar cuál es la situación que nos detiene ahora ... y dar el paso siguiente YA, aunque sea pequeño... hasta el viaje más largo empieza con el primer paso...

domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Depresión “post-veranil”? 7 sugerencias para llevarla mejor


Muchas personas pueden pasar por un período de "desdicha y desánimo" al incorporarse de nuevo a su vida habitual y a la rutina. Dicho período es conocido popularmente de muchas maneras: “Sindrome postvacacional”,  “Estrés o Depresión postvacacional”, ....  

Tomado de aquí
Algunas fuentes lo definen como “ansiedad o presión emocional que debemos afrontar al readaptarnos a las tareas laborales después de un período vacacional”. Sin embargo, frecuentemente aparece, no sólo en las personas que tienen un empleo remunerado, si no también en cualquiera que se reincopore a su rutina habitual tras un marcado cambio de hábitos: niños, estudiantes, amas de casa, personas en situación de búsqueda de empleo...

No existe acuerdo científico entre psicólogos y psiquiatras sobre su existencia, y desde luego no aparece como tal en ningún manual serio de “trastornos psicológicos”; pero el caso es que en muchos casos puede aparecer sensación de apatía, desánimo, irritabilidad, dificultades para relacionarse con los demás, insomnio… Todos estos aspectos pueden estar más relacionados con la necesidad, totalmente normal, de adaptarnos de nuevo a un ritmo de vida en diferentes aspectos vitales:

- Aspectos fisiológicos: Durante el verano cambian los ritmos de sueño, de alimentación,  la exposición a la luz (lógicamente, durante el verano hay más horas de luz), al tiempo pasado al aire libre...

Tomado de aqui
- Aspectos conductuales: Posiblemente hemos ido con menos prisas al hacer las cosas;  hemos dedicado tiempo a cosas totalmente diferentes a las habituales; puede que nos hayamos movido más; hemos dedicado más tiempo a gente a la que no vemos durante el “curso académico” (incluida la pareja),…y nos hemos podido permitir el lujo de posponer responsabilidades y toma de decisiones para “después del verano”,  en el más puro estilo de Escarlata O’Hara en “Lo que el viento se llevó”, (“Ya lo pensaré/haré mañana”).  

Aquí dejo algunas sugerencias que permiten adaptarse mejor, e, incluso, que esta situación sirva para introducir cambios en los hábitos para ir más en la dirección de la vida que queremos.

1.- Para la adaptación más fisiológica, es importante regular cuanto antes los ritmos de sueño y alimentación, y adaptarlos a los habituales (y saludables) dentro de este nuevo ritmo. 

2.- Es conveniente, también, pasar tiempo al aire libre y mantener en lo posible la exposición a la luz natural. Un simple paseo de 10-20 minutos, aunque sea a la hora de comer, puede ayudarnos a ir adaptándose a los nuevos ciclos de luz, y además incrementaremos el ejercicio físico.

 3.- Es poco probable que rindas al principio como lo haces habitualmente. Poco a poco volverá el ritmo, pero es bueno darse permiso para adaptarse a las nuevas rutinas.

4.- Siéntate unos momentos a reflexionar. ¿Qué cosas has hecho/vivido en este verano que son importantes para ti? Normalmente, lo que hemos disfrutado, lo que “echamos de menos ahora” y nos produce malestar no tenerlo, nos puede dar una pista para la  "brújula" vital. ¿Tu familia? ¿Tu pareja? ¿Tus hijos? ¿Tus amigos? ¿El ocio? ¿Tu mascota? ¿Ser útil a otros?.  Estas pistas son muy importantes para poder elegir aspectos en los que focalizar la energía y la conducta en este nuevo “curso”.

5.- Sigue haciendo cosas que te gusten/son importantes para tí, no sólo en los fines de semana, si no cada día. Comer con amigos, dedicar tiempo a la pareja, leer... un ratito cada día.

6.- Una vez centrada la "brújula", elige una o dos áreas en las que quieres “invertir tiempo”. Y piensa en conductas concretas que podrían acercarte a tener una mejor vida en ese área. Si, por ejemplo, has descubierto que querrías pasar más tiempo con tu pareja, ¿qué tal planificar que una vez al mes/semana vais a salir a realizar una actividad juntos y solos?. Recuerda que si quieres hacer algo, es mucho más probable hacerlo si lo describes de forma concreta en términos de qué vas a hacer, cuándo (fechas y horas), cómo, con quién…. (recuerda este post). 

7.- Céntrate en el presente: Es la única manera de VIVIR.... lo pasado ya no está y el futuro aún no ha llegado. Fantasear sobre lo bien que lo hemos pasado, o lo bien que viviríamos si pasara X … no ayuda si no lo llevamos a la práctica como se ha expuesto en el apartado anterior. Si recordamos con nostalgia el viaje a Praga… empieza a planificar (en conductas concretas y en el presente) algún viaje o actividad para los próximos puentes. Si no es posible, deja el pensamiento estar y céntrate en la actividad que toque hacer en el momento y/o en alguna que te acerque a la vida que quieres vivir.

En la mayoría de los casos, todas esas sensaciones de apatía, desánimo, irritabilidad, dificultades para relacionarse con los demás, insomnio…, desaparecen al adaptarnos al nuevo medio. Si no lo hacen en un tiempo prudencial, a lo mejor puedes beneficiarte de la ayuda de un profesional que te acompañe a dirigirte hacia esa vida que quieres.


Lo realmente importante es ELEGIR como te quieres comportar durante este curso 15-16 ... y dar el paso siguiente YA, aunque sea pequeño... hasta el viaje más largo empieza con el primer paso... 

domingo, 12 de julio de 2015

Vacaciones: ¿las deseas, las temes y/o no te tocan?: 6 sugerencias para saborear las vacaciones, las pases donde las pases



Hay muchas maneras de ver las vacaciones, y muchas circunstancias que las condicionan. Hay quien tiene vacaciones y sitio para ir, y le apetece muchísimo, y quien no le apetece nada, por el lugar, la compañía, las circunstancias…. Hay quien no tiene vacaciones por exceso de trabajo; hay quien no tiene vacaciones porque no tiene trabajo; y quien tiene vacaciones pero no dinero o lugar donde ir… 

Visto aquí
Para todos ellos… aquí van algunas sugerencias para saborear esta época, te pille dónde y cómo te pille. ¿Recuerdas cuando éramos niños y el verano parecía durar para siempre? a veces no depende tanto del dónde, cómo del qué hacemos y dónde focalizamos la atención. El verano no se limita sólo a los días de asueto, significa también, (incluso trabajando, estudiando, o buscando trabajo…) días más largos, oportunidad de tomar algo en terracitas, ratitos de playa/piscina/paseo por la montaña… 

1.- Siéntate unos momentos a reflexionar y busca una "brújula" para guiar tu conducta y elegir en qué inviertes la energía en estas fechas. Piensa en lo que es realmente importante para tí en la vida ¿Tu familia? ¿Tu pareja? ¿Tus hijos? ¿Tus amigos? ¿El ocio? Elige focalizar tu energía y actividades en ellos, en vez de dispersarte con "lo que hay que hacer". 
Visto aqui
2.- Céntrate en el presente: Es la única manera de VIVIR.... lo pasado ya no está y el futuro aún no ha llegado. ¿Cuántas veces invertimos parte de nuestro tiempo en pensar lo que pasará “cuando volvamos a nuestra vida normal”? El verano es un momento excelente para centrarnos en nuestros sentidos. Pasa de vez en cuando unos minutos mirando a tu alrededor “como si fueras un extraterrestre” y lo vieras todo por primera vez… cierra los ojos y trata de hacer un “listado” de los sonidos que escuchas… nota el viento, el sol, la toalla, la mochila, sobre tu piel… saborea la cañita, la sandía, o la ensaladilla… “recréate” en los sabores y los olores… y si la mente se va, al pasado o al futuro, tráela amablemente otra vez de vuelta a lo que están notando tus sentidos en ese momento.

Visto aqui
3.- Desconecta, o al menos reduce, el “contacto” con dispositivos electrónicos como smartphones, tablets, ordenadores, al menos durante las vacaciones “establecidas”… Si estás de vacaciones, leer cosas de trabajo no sólo no te va a ayudar a avanzar en ellas, si no que tampoco te va a ayudar a recargar pilas. Muchas aplicaciones de correo permiten dejar un mensaje de “Fuera de la oficina; si pasa algo urgente contacta con…”, y ya lo resolverá alguien o tú mismo/a a la vuelta. Igualmente pasa con las redes sociales; está bien publicar en Facebook/Twitter/Instagram lo que estás haciendo… ¡pero si lo sigues mucho, te estás perdiendo gran parte del presente! Además de que el uso de los dispositivos electrónicos, agota mucho la vista y el cerebro por la elevada estimulación que genera… ¡aprovecha en estas fechas que se puede disminuir su uso! 

4.- Invierte energía en hacer cosas que te gusten y en las cosas/personas que te importan. Es el momento de volver a jugar al pádel, al mus, hacer manualidades, charlar con los amigos, dedicar tiempo a tu pareja, a tus hijos, tus mascotas,…

5. Evita las discusiones inútiles; en estas fechas, en que pasamos más tiempo con nuestra pareja, hijos, o familia (propia o política), hay más oportunidades de que aparezcan roces. Antes de entrar en conflicto, reflexiona ¿realmente merece la pena entrar en discusiones bizantinas que no llevan a ninguna parte, más allá de un desahogo puntual? Si crees que no merece la pena, lo mejor es tratar de controlar la propia conducta: no saques temas polémicos, y si alguien te “provoca”, no respondas ni “entres al trapo”; intenta cambiar de tema o retirarte un momento “al baño” o “a buscar algo a la cocina”, lo suficiente para tener tiempo para reflexionar y controlar tu conducta. Las personas que te importan y tú mismo lo agradeceréis.

6.- Incrementa el ejercicio físico (aunque sea simplemente pasear) y pasa más tiempo al aire libre. Durante el resto del año pasamos mucho tiempo sentados y encerrados… aprovechemos el buen tiempo para salir al aire libre y ejercitar nuestro cuerpo. Cada vez más estudios indican mejoras en indicadores físicos y psicológicos en relación con el ejercicio físico, especialmente con “romper con el sedentarismo” (puedes repasar esta  entrada de blog sobre el tema)

Lo realmente importante es ELEGIR como te quieres comportar este verano... y dar el paso siguiente, aunque sea pequeño... hasta el viaje más largo empieza con el primer paso...  
¡Saborea el verano de 2015! ¡Nunca tendrás la oportunidad de volver a vivirlo!

jueves, 4 de junio de 2015

Carta de una viuda a su marido: "Cuando ocurre una tragedia, se presenta una elección. Puedes rendirte al vacío o puedes elegir una vida significativa"

"Creo que cuando ocurre una tragedia, se presenta una elección. Puedes rendirte al vacío, ese vacío que llena tu corazón, tus pulmones, restringe tu habilidad para pensar o incluso respirar. O puedes intentar encontrar significado. Estos últimos treinta días, he pasado la mayoría de mi tiempo perdida en ese vacío. Y sé que muchos momentos futuros se consumirán también en ese inmenso vacío.
Pero, cuando puedo, quiero elegir una vida significativa." (Sheryl Sandberg, 3/6/2015)


Esta carta me ha parecido inspiradora y llena de sabiduría. Por ello, he tratado de traducir algunos fragmentos para compartirlos. Mil disculpas si la traducción no es perfecta. (Mercedes Cavanillas)

Extracto de la CARTA DE SHERYL SANDBERG, Jefa de Operaciones de FACEBOOK, A SU MARIDO, RECIENTEMENTE FALLECIDO en accidente,  (tomado de este post de fecha 3/6/15)

Foto tomada del mismo post
Hoy es el final del sheloshim por mi amado esposo – los primeros treinta dias. El Judaismo propone un periodo de intenso duelo conocido como “shiva” que dura 7 dias a partir del entierro del ser querido. Después de shiva, se pueden retomar la mayoría de las actividades, pero es el final del sheloshim lo que marca la finalización del duelo religioso por un cónyuge.

Un amigo de la infancia, que ahora es un rabino, me dijo hace poco que la oración breve más poderosa que jamás ha leido es “No me dejes morir mientras aún estoy vivo”. Nunca hubiera entendido esa oración antes de perder a Dave. Ahora la entiendo.

Creo que cuando ocurre una tragedia, se presenta una elección. Puedes rendirte al vacío, ese vacío que llena tu corazón, tus pulmones, restringe tu habilidad para pensar o incluso respirar. O puedes intentar encontrar significado. Estos últimos treinta días, he pasado la mayoría de mi tiempo perdida en ese vacío. Y sé que muchos momentos futuros se consumirán también en ese inmenso vacío.

Pero, cuando puedo, quiero elegir una vida significativa.

Y es por eso por lo que estoy escribiendo; para marcar el final de shelosim y devolver un poco de lo que otros me han dado. Aunque la experiencia del duelo es profundamente personal, la valentía de aquellos que han compartido sus propias experiencias me ha ayudado a seguir adelante. Algunos de los que me abrieron su corazón eran mis mejores amigos. Otros eran totales desconocidos que han compartido sabiduría y consejo de forma pública. Así que comparto lo que he aprendido en la esperanza de que ayude a alguien más. En la esperanza de que puede haber algún significado en esta tragedia.

He vivido treinta años en estos treinta días. Estoy treinta años más triste. Siento que soy treinta años más sabia.

He ganado un entendimiento  más profundo de lo que es ser madre, tanto a través de la agonía que siento cuando mis hijos gritan y lloran como de la conexión que mi madre tiene con mi dolor. Ha tratado de llenar el espacio vacío en mi cama, abrazándome cada noche mientras lloraba hasta que me quedaba dormida. Ha luchado por contener sus propias lágrimas para hacer espacio para las mías. Me ha explicado que la angustia que estoy sintiendo es la mía y la de mis hijos, y comprendí que estaba en lo cierto al ver el dolor en sus ojos.

He aprendido que nunca supe realmente que decir a otros cuando  lo necesitaban. Creo que antes lo entendí todo mal; intentaba asegurarle a la gente que todo iría bien, pensando que la esperanza era lo más reconfortante que podía ofrecer. Un amigo mío con un cancer terminal me dijo que lo peor que la gente le podia decir era “Todo va a ir bien”. La voz en su cabeza gritaba “¿cómo sabes que va a ir bien? ¿es que no entiendes que podría morir?" En este ultimo mes he entendido lo que él intentaba enseñarme. La empatía real a veces significa no insistir en que todo irá bien, si no en reconocer que no. Cuando la gente me dice, “Tú y tus hijos volvereis a ser felices,”, mi corazón me dice, sí, lo creo, pero sé que nunca más sentiré alegría pura de nuevo. Los que han dicho “encontrarás una nueva normalidad, pero nunca será tan buena” me consuelan más porque saben y dicen la verdad. Incluso un simple “¿Cómo estás?” – casi siempre preguntado con la mejor intención – se reemplaza mejor con un “¿Cómo estás hoy?”. Cuando me preguntan “¿Cómo estás?”, me contengo para no gritar “mi marido murió hace un mes, ¿cómo crees que estoy?”. Cuando oigo “¿Cómo estás hoy?”, me doy cuenta de que la persona sabe que lo mejor que puedo hacer ahora es conseguir pasar cada día, día a día.


He aprendido algunas cosas prácticas que son importantes. Aunque ahora sabemos que Dave murió inmediatamente, yo no lo sabía en la ambulancia. El viaje al hospital fue insoportablemente lento. Aún odio a cada coche que no se apartó a un lado, a cada persona a quien le importó más llegar a su destino unos minutos antes que dejar espacio para que pasáramos. He notado esto conduciendo en muchos países y ciudades. Apartemonos del camino de la ambulancia. El padre, pareja o hijo de alguien puede depender de ello.

He aprendido cuán efímero puede parecer todo… y a lo mejor lo es. Que cualquier alfombra en la que estés puede ser retirada bajo tus pies sin ningún tipo de aviso. En los últimos treinta días, he oido sobre demasiadas mujeres que perdieron al cónyuge y luego se les retiraron múltiples alfombras. Algunas carecen de redes de apoyo y luchan solas mientras se enfrentan a la angustia emocional e inseguridad financiera. Me parece muy mal que abandonemos a esas mujeres y sus familias cuando más lo necesitan.

He aprendido a pedir ayuda – y he aprendido cuánta ayuda necesito. Hasta ahora, he sido la hermana mayor, la COO, la “hacedora” y la planificadora. No planifiqué esto, y cuando sucedió, no era capaz de hacer casi nada. Mis más allegados se hicieron cargo.  Planificaron. Arreglaron. Me dijeron dónde sentarme y me recordaron comer. Aún están haciendo muchísimo por apoyarme a mí y a mis hijos.

He aprendido que la resiliencia se puede aprender. Adam M. Grant me enseñó que hay tres cosas críticas en la resiliencia y que se puede trabajar en las tres. Personalización –darse cuenta de que no es mi culpa. Me dijo que eliminara las palabras “lo siento”. Decirme a mí misma una y otra vez, “esto no es culpa mía.”. Permanencia- recordar que no me sentiré así toda la vida. Esto mejorará. Capacidad de penetración-esto no tiene por qué afectar a todas las áreas de mi vida; la capacidad de compartimentar es saludable.
[…. ]
He aprendido gratitud. Auténtica gratitud por cosas que antes daba por garantizadas – como la vida. Teniendo el corazón roto como lo tengo, miro a mis hijos cada día y me alegro de que estén vivos. Aprecio cada sonrisa, cada abrazo.  Ya no me tomo cada día como garantizado. Cuando un amigo me dijo que odiaba los cumpleaños y por tanto no iba a celebrar el suyo, le miré y entre lágrimas le dije “Celebra tu cumpleaños, maldita sea. Tienes suerte de tenerlo”. Mi próximo cumpleaños será muy deprimente, pero estoy decidida a celebrarlo en mi corazón más de lo que nunca celebré un cumpleaños.
[….. ]
No puedo ni expresar la gratitud que siento hacia mi familia y amigos que han hecho tanto y me aseguran que seguirán estando allí. En los momentos brutales, cuando el vacío me sobrepasa, cuando los meses y años se estiran por delante de mí infinitos y vacíos, sólo sus caras me sacan del aislamiento y el miedo. Mi agradecimiento hacia ellos no tiene límite.

Estaba hablando con uno de esos amigos sobre una actividad padre-hijo que Dave no está aquí para hacer. Hicimos un plan para suplir a Dave. Lloré, “Pero yo quiero a Dave. Quiero la opción A.” El me abrazó y me dijo. “La opción A no está disponible. Así que vamos a por la opción B con todas nuestras fuerzas”.

Dave, para honrar tu memoria y educar a tus hijos como merecen ser educados, prometo hacer todo lo que pueda para ir a por la opción B con todas mis fuerzas. Y aunque sheloshim ha terminado, aún estoy de duelo por la opción A. Siempre estaré de duelo por la opción A. Como cantaba Bono, “No hay fin para el dolor… y no hay fin para el amor”. Te quiero, Dave.

domingo, 24 de mayo de 2015

¿Qué es eso de la Terapia de Aceptacion y Compromiso (ACT)? ¿Me puede ayudar en algo?


La Terapia de Aceptación y Compromiso, conocida como ACT (pronunciada como la palabra en inglés “act”, que significa actuar) es una nueva y poderosa psicoterapia basada en la investigación más vanguardista sobre cómo funciona la mente humana y el lenguaje. Se ha probado su éxito en un amplio abanico de problemas psicológicos, tanto clínicos como en otros ámbitos, tales como: problemas de ansiedad, depresión y bajo estado de ánimo, estrés laboral, adicciones, psico-oncología, miedos y preocupaciones, diabetes, dolor crónico,  intervención con padres de niños con limitaciones, desarrollo profesional y personal …  
El nombre viene de uno de sus temas principales: aprender a Aceptar aquellas cosas que están fuera de nuestro control, y Comprometerse a cambiar las cosas que se pueden cambiar para mejorar la vida de la persona. Es una terapia muy activa,  en la que se aprende de forma muy práctica nuevas habilidades para mejorar tu calidad de vida.
Básicamente tiene 2 objetivos:
Imagen tomada de daprose.net
  - Uno es ayudar a la persona a crear una vida rica, plena y significativa. Para hacer eso, es importante saber qué es lo que realmente se quiere en la vida; qué es importante y significativo para la persona, en lo más hondo de su corazón. Nosotros llamamos a eso “clarificar los valores”. Los valores son los deseos más profundos de su corazón hacia qué quiere hacer y cómo quiere ser durante su corta estancia en este planeta; qué huella quiere dejar en aquellas áreas que son importantes para él/ella.  Entonces, usando esa información como guía, veremos cómo se pueden establecer metas y actuar para cambiar su vida para mejor – y en el proceso, desarrollar un sentido de propósito y vitalidad.

Tomado de vivirmejorconmigo.com
- El otro objetivo es aprender habilidades que permitirán manejar pensamientos y sentimientos dolorosos de forma mucho más efectiva, de una manera que tendrán mucho menos impacto e influencia sobre la persona, poniendo distancia con ellos; ACT sostiene que el sufrimiento y el malestar humanos son inevitables, forman parte de la vida, y son inherentes a la condición humana. Por ejemplo, no es posible enamorarse sin sufrir (miedos, disgustos...), o ser padre/madre sin pasar dolor y preocupaciones...., o tener y mantener un trabajo sin tener ansiedad, estrés, u otros tipos de malestar. Y, con frecuencia, las cosas que hacemos para evitar el malestar y sentirnos “bien”  tiene poco que ver con llevar una vida significativa, valiosa y vital; más bien nos alejan de ella. 

Tomado de imgur.com
El problema está, precisamente, en tratar de evitar ese sufrimiento y ese malestar.  Por un lado, porque esa lucha se convierte en elemento central de la vida de la persona, alejándola de aquello que es más importante para ella. Por otro lado, es precisamente esa lucha por eliminar el malestar y los sentimientos dolorosos lo que hace que éstos aumenten, según se está confirmando cada vez más con las últimas investigaciones científicas.

Sin necesidad de estudios científicos, fíate de tu propia experiencia. El típico ejemplo de “No pienses en un elefante rosa…” ¿qué ha aparecido en tu mente? La experiencia nos dice que cuanto más pretendemos eliminar un pensamiento, más aparece.  Lo mismo podemos decir de las emociones; por ejemplo, la experiencia de muchas personas nos dice que cuanto más intentan quitarse la ansiedad, más aumenta.
  
Para conseguir esos dos objetivos, ACT utiliza muchas y variadas técnicas, muy efectivas, que ayudan al cliente a definir cuál es esa vida que quiere construir y a dirigirse hacia ella, manejando los pensamientos, emociones o sensaciones desagradables de forma mucho más eficaz, de manera que no le bloqueen o paralicen en el camino a esa vida que quiere vivir, y le permitan elegir realizar o no las acciones que desea. 

Tomado de ronaldvasquez.com

En resumen, ACT te puede ayudar a ser más libre, y a elegir cómo quieres comportarte para ir hacia una vida significativa para tí, en presencia de esos pensamientos, emociones o sensaciones desagradables que inevitablemente van a aparecer en el camino hacia esa vida, pero sin que te sigan limitando la existencia.